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Periodico Acracia – Región chilena

Acracia Periodical - Chilean Region

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Volvemos una y otra vez, rezaba la nota editorial del primer número del periódico aparecido por allá en un lejano 2011, de tiraje quincenal por entonces y en un formato pequeño, de media carta. Éramos un puñado de estudiantes de antropología, ninguno sabía de diseñar y ni nada que se le asemeje, lo único que compartíamos era esa enorme necesidad de expresarnos y darnos a entender, para ir luego así contagiando a otros.

Fue un año contradictorio el 2011, cristalización a nuestro juicio de una generación de jóvenes que no estuvieron dispuestos a callar más frente a depredación neoliberal, y que venían arrastrando desde el 2006 -al menos-, distintas experiencias de lucha, que por supuesto no constituyeron una “acumulación”, pero en el momento de los que hubo a muchos de los que iban en la media el 2006, el 2011 los pilló en la universidad o en el trabajo, lo cual sirvió enormemente para nutrir de experiencia, fortaleza y arrojo ciertos espacios (claramente estamos hablando de la experiencia en regionales, lo ocurrido en Santiago en ambos años es tanto distinto). El mantener a raya los liderazgos, haciendo uso razonado de la palabra. Ya no mas comunistas, ni miristas opinando una hora y media, mientras que cualquier otro, con uno o dos minutos lo inturrumpían. Organizándonos para cerrarle el paso a los organizados en partidos políticos quienes llegaban con sus acuerdos (preacordados entre ellos y por órdenes de su supremo partido sea cual fuere). Si pedían la rebaja del 2% de arancel los comunistas y los UDI pedían calidad haciéndose los giles con el tema del costo. Nosotros nos tomábamos las universidades, los institutos, los liceos y las escuelas, clamábamos que la educación era un bien común de libre acceso, y que si bien su financiamiento podría ser publico, no tendría porque estar dominado por el ministerio de educación, sino que gestionado (incluyendo los contenidos) por medio del modelo cooperativo de educadores, educandos y servicios. Pero esto es historia, los chicos malos ganaron beiby, y ahora los pueden encontrar en la forma de empleados públicos parásitos producto de los favores políticos. Este número marca un nuevo ciclo dentro de la vida del periódico, su grupo editor se desdibuja por el territorio chileno y su redacción ya no radica en Valdivia, todo en aras de que este medio no muera, ya que como sabrán veníamos atravesando diversos inconvenientes. Así que un saludo afectuoso a las compañeras y compañeros que se integran a colaborar a estas páginas.


We return again and again, read the editorial note of the first issue of the newspaper that appeared there in a distant 2011, biweekly at the time and in a small, half-letter format. We were a handful of anthropology students, none knew about design and nothing like it, the only thing we shared was that enormous need to express ourselves and make ourselves understood, to then go on infecting others. It was a contradictory year in 2011, crystallization in our opinion of a generation of young people who were not willing to shut up more in the face of neoliberal depredation, and who had been dragging since 2006 -at least-, different fighting experiences, which of course did not constitute an “accumulation”, but at the time of which there were many of those who went on average in 2006, 2011 caught them in college or at work, which served greatly to nurture experience, strength and throw certain spaces (we are clearly talking about regional experience, what happened in Santiago in both years is so different). Keeping the leadership at bay, making reasoned use of the word. No more communists, nor Miristas opting for an hour and a half, while any other, with one or two minutes interrupted him. Organizing ourselves to close the way for those organized in political parties who arrived with their agreements (pre-agreed between them and by orders of their supreme party, whatever). If they asked for a 2% reduction in the tariff, the communists and the IDUs asked for quality, becoming the money with the issue of cost. We used to take universities, institutes, high schools and schools, claiming that education was a common good of free access, and while its financing could be public, it would not have to be dominated by the ministry of education, but that managed (including content) through the cooperative model of educators, learners and services. But this is history, the bad boys won beiby, and now they can find them in the form of parasitic public employees product of political favors. This number marks a new cycle within the life of the newspaper, its publishing group is blurred by the Chilean territory and its writing no longer lies in Valdivia, all for the sake of this medium not dying, since as you will know we were going through various inconveniences. So an affectionate greeting to the companions and companions that are integrated to collaborate to these pages.

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